Thursday, April 07, 2016


César Bona, un maestro para
una Nueva Educación

César Bona empieza su libro titulado La Nueva Educación  con esta preciosa cita: “Encontraremos piedras en el camino, pero compartir el mundo de los niños nos ayuda a entender que nada es imposible”.

El artículo de hoy quiere rendir homenaje al maestro César Bona, un maestro de vocación y, si me permites la expresión, un maestro con alma de niño. Un maestro que tiene la plena convicción de que otra educación es posible, de que una Nueva Educación puede inundar las aulas de los centros educativos para transformarlos en espacios para la cooperación, el diálogo, la creatividad y las emociones.

¿Quieres saber qué entiende César Bona como la Nueva Educación? ¿Quieres saber cómo enseña César Bona en el aula? Si es así, estaré encantado de que me acompañes en la lectura de un artículo que espero sea de tu agrado. ¡Zarpamos!

Imagen extraída de Shutterstock

Pero, ¿Quién es César Bona?
César Bona es un maestro de primaria español que saltó a la fama tras ser uno de los 50 nominados al Global Teacher Prize, considerado el Premio Nobel de los docentes. A raíz de su nominación, muchos docentes tuvimos la oportunidad de conocer cómo trabajaba César Bona en un aula con alumnos de 5º de Primaria y qué lo hacía realmente único y especial.

Precisamente, de ese aprendizaje y de ese contacto en el aula con sus alumnos nació el libro La Nueva Educación , que ha dado pie a este artículo.

La Nueva Educación, de César Bona o el maestro que enseña divirtiendo y divirtiéndose.
Para la redacción de este artículo he decidido seleccionar aquellas frases que me han llamado más la atención del libro y que creo que te ayudarán a hacerte una idea de lo que entiende por Educación César Bona y de qué manera implanta dichas ideas en el aula. He querido preceder cada una de sus citas con un término o expresión que creo que puede ayudar a situar la cita en su debido contexto. Estas son las citas que he seleccionado para ti:

  • Vocación. En las escuelas nos empeñamos en enseñarles [a los niños] en lugar de invitarles a aprender.
  • Aprender para enseñar. No podemos olvidar jamás que si queremos enseñar, quienes primero tenemos que estar aprendiendo somos los maestros.
  • Diversión. Yo no hago nada extraordinario: tan sólo me divierto en clase.
  • Privilegio. Los maestros somos unos privilegiados porque cada día tenemos la oportunidad de sumergirnos en una piscina infinita de imaginación, de ilusión y de inspiración de la cual todos y cada uno de nosotros se nutre.
  • Cooperación vs. competitividad. No hay que educar basándonos en la competitividad. Hay que educarles para que sean mejores de lo que eran antes.
  • Espíritu crítico. Lo que suele pasarnos a los adultos es que lanzamos críticas vacías (…) Una crítica ha de estar seguida por una alternativa.
  • Curiosidad. Se deja de aprender cuando dejas de sentir curiosidad por las cosas que tienes a tu alrededor. (…) La curiosidad es el motor que debe estar siempre en marcha.
  • Excelencia. La educación en la excelencia se producirá cuando se tenga en cuenta a cada niño.
  • Actitud positiva. Es, pues, la actitud lo que marca la diferencia en una profesión tan valiosa como la nuestra, aunque a veces eso signifique nadar contra el viento.
  • Perspectiva. Pensamos que tenemos que hacer todo lo posible por cambiar a los niños, cuando en realidad lo que tenemos que hacer es cambiar nuestra perspectiva de los niños.
  • Ilusión. Los niños y las niñas están hechos, sobre todo, de ilusión. Y no podemos olvidarnos de esto ni un solo día.
  • Timidez. Maestros y maestras, enseñad a los niños a hablar en público. ¡Que manchen las mesas con huellas de zapatos del 36!
  • Implicación. Los niños han de sentirse implicados. Uno está a gusto en un sitio cuando se siente comprendido de verdad con lo que hace.
  • Surrealismo. Siempre he pensado que el surrealismo o el sinsentido están infravalorados en la escuela.
  • Lectura. Hay que estimular a los niños a leer, no obligar a leer. No podemos convertir un placer en una obligación.
  • Diversidad. Cada niño es un universo, una microhistoria. Pero si no prestamos atención a cada uno de ellos como se merece, muchas cosas pueden quedarse por el camino y quizá no se descubran nunca.
  • Deberes. ¿Cómo vamos a pretender que sean seres creativos o curiosos [los niños] si no damos tiempo para pensar?
  • Felicidad. Al final, nos resumimos en eso: una búsqueda continua de la felicidad. Mi misión como maestro consiste en ofrecer a los niños herramientas para que sean niños y adultos felices en el futuro.
  • Escucha activa. Debemos tener claro que nuestra misión no siempre será la de enseñar; quizá nuestro cometido sea escuchar: escuchar para conocer con quiénes estamos tratando.

La Nueva Educación, de César Bona. A modo de conclusión.

Hoy que querido que fuera el propio César Bona el que te hablara a través de las citas que más me han gustado o más me han llamado la atención. Leer La Nueva Educación  de César Bona es un regalo para cualquier docente que ama su trabajo, para cualquier docente que se levanta todos los días con la firme convicción de que otra escuela, de que una Nueva Escuela es posible. Esta Nueva Escuela es la escuela que parte del respeto, la cooperación, el amor a la profesión, la escucha activa y que convierte a tus alumnos, a mis alumnos, en los verdaderos protagonistas del cambio.

Ojalá tengas la suerte de encontrar en el libro de César Bona tus propias frases y te llenen de emoción como han hecho conmigo…

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