Wednesday, October 07, 2015




Nos quejamos de los programas basura de televisión, de las series cuyos protagonistas tienen unos valores más que dudosos y de la violencia de las películas. También nos quejamos del continuo mal uso de las redes sociales por parte nuestro alumnado, de que beban y fumen a temprana edad. Las quejas continúan por la falta de responsabilidad, compromiso y constancia e incluso por los malos hábitos en la alimentación.

No falta razón con esas quejas, ya que todo eso forja a nuestro alumnado, que es el que dirigirá la sociedad dentro de unos pocos años. No sé si se han parado a reflexionar, pero el profesorado es el único colectivo con los que los jóvenes están sentados, en silencio y atentos (más o menos) a lo que les dicen.

¿Y qué hacemos?
Pues formarles en la materia correspondiente y aunque se supone que formamos en competencias, lo cierto es que estás brillan por su ausencia. El profesorado suele pensar que quitan tiempo para lo importante (la materia) o que estas competencias ya están implícitas en diversas actividades habituales. Por ejemplo, piensan que si un grupo de alumnos entrega un trabajo firmado por todos ya tienen la competencia de trabajo en equipo, o que utilizar Twitter para resolver dudas desarrolla un montón de competencias.

Debemos formar en la materia, sí, pero también en hábitos y técnicas para aprender, en competencias y en valores. Hay tiempo para todo.

Los dictadores conocen muy bien que el profesorado puede cambiar la sociedad y por eso, en lugar de formar, pretenden que adoctrinen. Los dictadores lo saben bien, pero parece que nosotros, el profesorado, no lo sabemos.

Les invito a que formen en competencias genéricas, pero no como si fuese una materia, sino de forma implícita a sus actividades. Yo, por ejemplo, en todas mis asignaturas formo en la competencia de trabajo en equipo y no dedico ni un solo minuto a la teoría del trabajo en equipo. Enseño que no es ningún valor que el equipo “tape” al que no ha trabajado nada, que no es ningún valor no cumplir con sus responsabilidades o dejarlo todo para el último día. Tampoco tiene valor el copiar o no tener iniciativa. Pero, sobre todo, les enseño que ellos mismos tienen capacidad para generar y organizar conocimiento.

Para esta labor, no es necesario que nos organicemos porque cada uno podemos hacerlo como lo consideremos oportuno. No es necesario que las autoridades académicas nos den permiso, nosotros somos la autoridad académica en nuestras clases. Tampoco es necesario que lo hagamos todo el profesorado. Con que lo hagan, por ejemplo, los lectores de este blog es suficiente (casi medio millón de visitas anuales). Así pues, ánimo,  hágalo.


Por cierto, se me olvidada responder a la pregunta del título. Sí, se puede y se debe mejorar la sociedad.


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