Sunday, October 12, 2014

 
IBERCIENCIA acompaña el cambio de paradigma: la enseñanza centrada en el alumno


Las situaciones de enseñanza-aprendizaje centradas en el estudiante, impactan en la relación de los alumnos con sus docentes y promueven un proceso activo que gira alrededor de las actividades y las producciones de los alumnos.
Sin lugar a dudas, la educación es la actividad más importante en cualquier país y es el fundamento para cualquier plataforma de desarrollo que se proyecte para implementar a mediano y largo plazo.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) señaló la importancia de fortalecer la enseñanza de las ciencias y la matemática y promover un salto en calidad y cantidad en la educación científica.

Desde la OEI se crea el Instituto Iberoamericano de la Enseñanza de las Ciencias y la Matemática (IBERCIENCIA) y en el año 2009, como parte de un proyecto, se diseñaron materiales innovadores que fueron y son referentes del curso que dio origen a la Comunidad de Educadores Iberoamericanos para la Cultura Científica (CECC).

Los materiales constituyen un banco de recursos didácticos para la cultura científica organizados en contenedores temáticos que incluyen una diversidad muy amplia de contenidos que han sido utilizados con mucho éxito por miles de docentes.


En pleno siglo XXI, la sociedad ha tomado conciencia de las ciencias y las tecnologías y su influencia en temas como la salud, los recursos alimenticios y energéticos, la conservación del medio ambiente, las nuevas tecnologías, el transporte, los medios de comunicación y las condiciones que mejoran la calidad de vida del ser humano.

Las actividades propuestas en la CECC, atienden dichas necesidades y aumentan la motivación de los estudiantes mediante tareas que son interesantes, permiten analizar situaciones reales, complejas, desafiantes y ofrecen oportunidades de colaboración con sus pares y la construcción compartida de una cultura científica de alta calidad que les permite reflexionar sobre el proceso, los resultados logrados y proponer colaborativamente soluciones de mejora. En este escenario los alumnos pueden comprender mejor el mundo moderno y se capacitan para tomar decisiones fundamentadas en la vida cotidiana.

Como fuente inspiradora, resulta trascendental comprobar la actualidad del pensamiento pedagógico de John Dewey, si consideramos a la escuela como principal motor de transformación y a los docentes generando interesantes entornos de trabajo con propuesta de actividades que desplieguen las potencialidades de sus alumnos en relación con los contenidos definidos en el currículum escolar.

La enseñanza centrada en el alumno destaca el protagonismo que el aprendiz alcanza en su proceso educativo y para que ello ocurra, el docente debe capacitarse, enfocar los contenidos con conocimientos útiles para la vida, proponer actividades que traduzcan una experiencia significativa de aprendizaje, evaluar acorde a los procesos y como relevante, fomentar el desarrollo de vocaciones científicas.

Una condición necesaria para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se presente en forma adecuada es que el alumno se encuentre motivado por lo que aprende. En este panorama, la inadecuación de la vieja escuela a los cambios acelerados de la nueva sociedad, produce un desfasaje que no facilita la motivación para el aprendizaje.

La vieja escuela ya no sirve para este siglo y es parte de la crisis de los sistemas educativos tanto de los países no desarrollados como de algunos de los países centrales.

El modelo clásico de escuela, con un maestro dando la clase tradicional con un pizarrón, se ha limitado ya que el aprendizaje tiene que ocurrir entre los alumnos, las actividades tienen que ser variadas, el rol docente se ha de correr del centro y debe transformarse en un mediador de las instancias de enseñanza y aprendizaje, trabajando la evaluación acorde al cambio metodológico.

La transición de la vieja escuela a las nuevas tendencias educativas aún es incipiente. Se advierte que los alumnos se encuentran cada vez más desmotivados y con cierta apatía hacia el aprendizaje y esta situación, como una actividad que demanda dedicación, se convierte en un serio problema para auto regular su aprendizaje.

Existe una diversidad de variables de las que depende la motivación de los alumnos, tal es el caso de las variables personales y escolares, los factores socioculturales y familiares y qué y cómo se enseña en la escuela.

Es relevante recuperar la motivación como uno de los momentos claves en la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias y la tecnología. Uno de los desafíos para lograr una mejor enseñanza, debería atender las motivaciones de los alumnos, el pensamiento individual y diseñar instancias de enseñanza y aprendizaje con materiales cuidadosamente seleccionados en función de los intereses de los alumnos de modo que facilite logros significativos tanto cognitivos como emocionales.

En este escenario, la motivación ha de ser permanente y no solamente la causada por una actividad concreta aislada. Es necesaria la gestión de la clase con el diseño de secuencias didácticas, trabajar colaborativamente en pequeños grupos con temas atractivos, mediados por las nuevas tecnologías y sostener la participación del alumnado aún en las circunstancias menos favorables.

El papel a desempeñar por los profesores en la actualidad no es sencillo ya que rompe con los papeles tradicionales en donde ha sido el centro de la relación educativa y ahora pasa a realizar el papel de orientador, guía, coordinador de la actividad educativa en la que el alumno es el principal agente educativo.

Por tal motivo, es de significativa importancia la formación de los docentes para que ellos cuenten con las herramientas necesarias para enfrentar, a través de su práctica profesional, los compromisos institucionales y curriculares que demandan las nuevas tendencias pedagógicas. En este sentido, es importante la capacitación, formación y actualización del docente.


Este conjunto de nuevas demandas a la profesión docente relevan la importancia de ofrecer a los profesores un acceso real a una educación continua que les permita llevar a cabo los cambios educativos que se diseñan desde las políticas educativas de su país.

En el campo de la formación permanente del profesorado, las comunidades de aprendizaje representan una oportunidad para el mejoramiento de la práctica docente. Dichas comunidades, como espacios para el desarrollo conjunto, permiten intercambiar diferentes puntos de vista, experiencias, problemáticas, ideas y recursos a fines de responder a las demandas y retos de la educación en el siglo XXI. Las propuestas que surgen en sus espacios, teóricas y metodológicas, responden a las nuevas teorías de la investigación educativa y representan un marco de referencia para abordar la mejora en la educación actual.

Desde el año 2009, la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica de la OEI, ofrece espacios interculturales de intercambios de materiales educativos que colaboran en la actualización del conocimiento, el desarrollo profesional y promueven en los más jóvenes el fomento de vocaciones científicas hacia las ciencias y las ingenierías y se transforman en verdaderas herramientas para incrementar una cultura científica indispensable para todos nuestros jóvenes iberoamericanos.

Autor articulo: Mag. Susana Alicia Bartolotta. IBERCIENCIA: Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática. Docente en los niveles medio, superior no universitario y universitario. Licenciada en Ciencias Biológicas por la UNLP. Magister en Biotecnología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Diplomada Superior en la Enseñanza de las Ciencias por FLACSO. Especialista en Entornos virtuales de aprendizaje por Virtual Educa. Colaboradora en el laboratorio de Citogenética Humana y Genética Toxicológica de la FFyB de la UBA.


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