Thursday, July 31, 2014


Callate, callate!

30 de julio de 2014
El secuestro del agua en Chile
http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/07/30/el-secuestro-del-agua-en-chile/ 
ALDO TORRES BAEZA

De agua venimos, y de agua somos. Agua en el cerebro, vertiginoso océano que forja las rutas para los barquitos del pensamiento y la imaginación. La vida emergió de los océanos, y del útero, los cuerpos que la animan. Agua en las lágrimas y agua en las células; cuerpos químicamente hermanos del mar. Somos agua que piensa, agua que ríe, y agua que transita por el mundo. “La vida es agua organizada”, decía Jacques Cousteau. No nos bañamos dos veces en el mismo río, dijo Heráclito, comparando el fluir de la vida con el fluir del agua. Todo fluye, sobre todo el agua. El filosofo Jordi Pigem, escribe: “El agua que hoy se evapora cae como lluvia en otro lugar en unos diez días, en un ciclo que cada tres milenios hace circular por la atmósfera un volumen de agua equivalente al de todos los océanos. El agua circula y tiende a lo circular: la gota quiere ser esférica, el estanque responde a la piedra con ondas concéntricas, los remolinos fluyen en espiral, los meandros, calas, bahías y golfos labran curvas y semicírculos”. El agua nos concede la vida y nos une. Sería imposible concebir la cultura china sin el Río Amarillo y el Yangtsé, o imaginar a la cultura índica sin el Indo y el Ganges, Mesopotamia sin los ríos que la abrazaban, Egipto sin el Nilo o Grecia sin el Egeo”. Sin agua nada nace, sólo habría tierra seca, el desierto de Nietzsche colapsaría las puertas, los cielos no regalarían arcoíris y las plantas sus frutos.

Sin embargo, el agua también ha sido secuestrada por los cuatreros que la secan, tipos a los que sólo les interesa el agua en la liquidez del capital y en el sello de agua de los billetes. Las guerras por el agua ya están ocurriendo. Auténticas guerras de conquista, de colonos y colonizados. Pero la versión nueva del conquistador no dispara flechas, no lanza bombas ni utiliza fusiles. El proceso es más silencioso, más sutil. Transitan como civiles estos filibusteros internacionales que exigen privatización o muerte.
A Chile ya arribaron, hace ya hartos años, con la pata de palo y el loro al hombro. Hoy, chupan agua hasta secar la tierra, contaminan, envenenan, privatizan. Cuando ya nada queda, se marchan a atarles la soga al cuello a nuevos territorios. Todo justificado por el actual marco legal e institucional que rige el uso y manejo de los recursos hídricos en Chile, declarado en la Constitución política (o apolítica) de 1980, y luego detallado en el Código de Aguas de 1981. Es decir: en una Constitución amasada en los hornos de la dictadura, atravesada por los principios del neoliberalismo más fundamentalista del mundo. Sobre el agua, el artículo 5° del Código, dice: “… bien nacional de uso público y se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento de ella. Repito: ¡“se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento de ella”! Esto quiere decir que su manejo, como todo en Chile, queda sujeto a las leyes del mercado, tierra fértil para los especuladores de la vida. Leonardo da Vinci inició un tratado sobre el agua. Ahí, afirmaba que el agua es la sangre de la Tierra. La sangre es a nuestro sistema circulatorio lo que el agua es al gran sistema circulatorio de la biosfera. Pero en Chile poseer es más importante que las teorías de Da Vinci. Vale preguntarse: ¿llegará el día en que nos privaticen el agua de la lluvia y el agua en los cuerpos?

Como experiencia, quizás resulte necesario saber que, a fines de octubre del 2004, un plebiscito decidió el destino del agua en Uruguay. La población votó a favor de considerar al agua un derecho público. A ver si algún día dejamos de imitar la construcción de malls y nos da por imitar este tipo de cosas. A ver si nos contagiamos un poquito de esa dignidad charrúa, y comenzamos a considerar a la democracia como un medio, no como un fin, que vaya más allá de elegir a rostros sonrientes que adornan la ciudad cada cierto tiempo.

En el discurso del 21 de mayo, Bachelet declaró, entre otras cosas, que el agua es un bien de uso público, y que se realizarían modificaciones en el Código de Aguas.
¡¿Qué pasó?!
¡¿Todos olvidaron lo dicho el 21 de mayo?!
¡¿Qué pasa con el agua en Chile?!

El agua es un derecho y, como derecho, no puede estar en manos de una pequeña elite. Elite extranjera, por lo demás. En Chile, el 90% de los derechos son propiedad de tres grupos económicos: AES-Gener (estadounidenses), ENDESA (españoles), y Colbún (del grupo Matte). A estos grupos económicos no les interesa que el agua sea mucho más que un recurso económico. Claro está, para ellos es una mercancía más, vendible y transable, como quien especula con un automóvil. A ellos les importa medio bledo las propiedades más insólitas del agua. Del mismo Pigem: “El agua es la sustancia más común en la biosfera y en el organismo humano, pero también es la más insólita, con una serie de propiedades únicas («anómalas» según los científicos) sin las cuales la vida sería química y físicamente imposible. Cuando el agua se congela se expande y se vuelve menos densa (alcanza su mayor densidad a 4° C); de no ser así, el hielo en vez de flotar se hundiría y se extendería por el fondo marino, dejándolo sin vida. El hielo asombra por sus propiedades deslizantes y por su viscosidad (podemos hacer bolas de nieve pero no bolas de arena). Y cuando se comprime cristaliza en un mínimo de doce estructuras (del hielo 1 al hielo 12) con propiedades distintas. El agua tiene puntos de fusión y ebullición insólitamente altos, y se calienta y se enfría mucho más lentamente que la mayoría de las sustancias conocidas, líquidas o sólidas. Es altamente corrosiva y lo disuelve casi todo. A nivel molecular está mucho más estructurada que la mayoría de los líquidos, semejante a un cristal. Los copos de nieve tienen (casi siempre) seis ramificaciones más o menos idénticas, pero cada copo tiene un diseño distinto: cada nevada es un derroche de creatividad geométrica. Otra curiosidad: los geólogos empiezan a creer que en el interior de la Tierra, en las estructuras cristalinas del manto, hay enormes cantidades de agua, suficiente como para llenar todos los océanos treinta veces”.

Como experiencia, quizás resulte necesario saber que, a fines de octubre del 2004, un plebiscito decidió el destino del agua en Uruguay. La población votó a favor de considerar al agua un derecho público. A ver si algún día dejamos de imitar la construcción de malls y nos da por imitar este tipo de cosas. A ver si nos contagiamos un poquito de esa dignidad charrúa, y comenzamos a considerar a la democracia como un medio, no como un fin, que vaya más allá de elegir a rostros sonrientes que adornan la ciudad cada cierto tiempo. A ver si algún día valoramos el sentido y la importancia de lo público. En fin, a ver si algún día consideraremos que el derecho a la vida es más importante que el derecho a la propiedad privada.


La primera hoja sintética es capaz de crear oxígeno
Por alt1040
Julian Melchiorri es un graduado de la Royal College of Arts de Londres

La humanidad ha llegado a tal punto de sofisticación tecnológica que podemos crear cualquier cosa que se nos ocurra: desde una corbata cartera para guardar todo tipo de cosas hasta una mopa limpiasuelos radiocontrol. Pero es ahora cuando, de verdad, alguien ha hecho algo que importa: una hoja sintética totalmente funcional.

Según el portal tecnológico CNet, Julian Melchiorri ha creado la primera hoja sintética capaz de convertir agua, dióxido de carbono y luz en oxígeno, convirtiéndola así en la primera hoja biológicamente funcional. Algo que no se había conseguido hasta ahora y que abre un gran abanico de posibilidades para su uso. La tecnología que usa es relativamente sencilla ya que se usa proteína de seda para crear el cuerpo donde se albergan los cloropastos, que se encargan de realizar la fotosíntesis.
Los usos que se pueden aplicar a esta "hoja artificial" se centran en dos ámbitos: el primero en la Tierra, donde se podrían usar para cubrir los edificios de las ciudades y ayudar a crear más oxígeno del que se consume. El segundo ámbito, y más importante, es el espacio. Allí podría ser de gran utilidad ya que, dadas las condiciones adecuadas, podría ayudar a colonizar un planeta que contase con dióxido de carbono en lugar de oxígeno en su atmósfera.

Últimamente se van conociendo noticias de pequeños avances que bien podrían ayudarnos, de ser bien combinadas, a salir fuera de nuestro planeta. En este sentido todo parece indicar que después de una gloriosa edad de oro de los viajes espaciales en las décadas de los 60 y 70, puede que estemos a punto de vivir algo similar. Pero en este caso la frontera ya no es la Luna, sino Marte. Y muy posiblemente una vez que vayamos allí sea para quedarnos.
Fuente: Alt1040 (Marc Sala) Contenido bajo licencia Creative Commons. Visite el enlace al sitio original para más detalles sobre la licencia aplicable.

Así es como los verdaderos hombres disparan a los animales!..

De los gérmenes

La palabra germen, de origen latino, semilla, se usó por primera vez para referirse a los microbios patógenos en el siglo XIX. Si bien la asociación del origen de la enfermedad con una “semilla” puede trazarse hasta la antigüedad clásica, suele nombrarse De contagione, libro publicado por Girolamo Fracastoro en 1546, como la referencia moderna.
El desarrollo del microscopio a comienzos del siglo XVII hizo posible el descubrimiento de seres vivos desconocidos hasta entonces. Las observaciones pioneras de Antoni van Leeuwenhoek en el último cuarto del siglo desvelaron la existencia de “animálculos” en distintas aguas, en los dientes o en el esperma humanos. Las imperfecciones de la mayoría de los instrumentos ópticos disponibles evitó que se realizasen nuevas observaciones realmente significativas hasta los años treinta del siglo XIX.

En 1835 Agostino Maria Bassi desmostró que un hongo diminuto causaba la muscardina en los gusanos de seda. Pronto se asociarían los microbios con otras enfermedades: destaca Casimir Joseph Davaine, que observó repetidamente estructuras con forma de barra, que él llamó “bacteridia”, en la sangre de los animales que morían de carbunco (ántrax). La relación entre estas estructuras y la enfermedad, si eran causa o consecuencia, era una cuestión abierta.
Es a partir de esta época que los científicos europeos interesados en los procesos de fermentación y putrefacción se mueven poco a poco hacia el desarrollo de una teoría germinal de la enfermedad. En 1840 Jacob Henle fue el que proporcionó el marco teórico general para una teoría así, mientras que Theodor Schwann demostraba que no era el aire en sí, sino algo que había en el aire, lo que iniciaba la putrefacción de los cuerpos de los seres vivos. Louis Pasteur atrajo la atención científica y popular sobre su propia exposición de la causalidad en la teoría germinal en 1864. Algo que fue extensamente debatido en la década siguiente, hasta que Robert Koch identificase el agente causal final del carbunco primero (1876) y depués de la tuberculosis y el cólera. Con todo, varias teorías germinales de la enfermedad siguieron circulando en las últimas décadas del XIX; sólo se alcanzaría el consenso a comienzos del XX.

La contribución de Koch y sus colaboradores a la teoría germinal se extendió más allá de la identificación de microorganismos. Koch redactó un programa, conocido informalmente como “los postulados de Koch”, que, tras varias revisiones, continúa vigente como la herramienta básica para la confirmación de la relación causal entre microbios concretos y enfermedades. Koch y sus colegas hicieron importantes contribuciones a la identificación de las bacterias desarrollando métodos de tinción basados en colorantes industriales de la época, con lo que para 1900 se habían establecido las causas bacterianas de varias docenas de enfermedades. Esto tuvo dos consecuencias principales: la primera que muchos médicos llegaron al convencimiento de que cada enfermedad debía tener una bacteria como causa y, la segunda, que las enfermedades dejaron de reconocerse exclusivamente por los síntomas como en el pasado, sino también por su causa, en el laboratorio.

Las mejoras en los procesos de filtrado bacteriano después de 1880 llevaron a muchos investigadores a darse cuenta de que debían existir agentes causantes de enfermedad menores que las bacterias conocidas, y en 1896 Martinus Willen Beijerinck propuso la idea, muy controvertida, pero válida, del que llama virus filtrable: un posible microbio soluble en agua lo suficientemente pequeño como para pasar a través de los filtros e invisible a los microscopios contemporáneos. Los primeros agentes de este tipo identificados fueron el del mosaico del tabaco, la glosopeda (fiebre aftosa del ganado) y la fiebre amarilla. La virología se desarrolló rápidamente como ciencia a comienzos del siglo XX. El fenómeno de los fagos, virus que infectan exclusivamente a bacterias, fue identificado independientemente por Frederick William Twort y Félix d’Hérélle durante la I Guerra Mundial. El desarrollo del microscopio electrónico en los años treinta permitió visualizar los virus.

A lo largo del siglo XX la idea de los gérmenes arraigó en la conciencia popular, gracias en gran medida a las campañas publicitarias institucionales y, en mayor medida, de los productos de higiene personal y del hogar.
Los gérmenes siguen constituyendo una amenaza constante a la salud humana, exacervada por la universalidad y rapidez del transporte global y el empleo de alimentos procesados a escala industrial.
La elucidación de la estructura de los virus y, en las últimas décadas del siglo XX, el descubrimiento de los priones (proteínas infecciosas), ha hecho necesaria una revisión de la teoría germinal clásica, basada en la idea de organismos patógenos vivos.
Sobre el autor: César Tomé López es divulgador científico y editor de Mapping Ignorance
29.07.2014



No comments: