Saturday, January 08, 2011

Homenaje a las Escuelas Normales del pais.......




41% de profesores fueron evaluados en los niveles básico e insatisfactorio



Los resultados indicaron que de los más de diez mil evaluados el 2005, un 3,8% resultó insatisfactorio; un 37,3% básico; un 52,3% competente y un 6,6% destacado. Los críticos piden que si un maestro da insuficiente por segunda vez, salga del sistema.
Autor: Katerinne Pavez - La Nacion.


Aunque la cifra de evaluación docente este año dejó contentos a profesores y autoridades ministeriales, ya que el 96% de los profesores pasó el examen, bajo la lupa los resultados no son los mejores.
De los 10 mil 695 profesores evaluados sólo el 3,8% resultó insatisfactorio, pero un 37,7% fue catalogado como “básico”. Esto último quiere decir que el maestro cumple con lo esperado ocasionalmente y que existen debilidades que afectan el desempeño, aunque no son severas ni permanentes.
Debido a estos resultados, quienes se ubicaron en ese 3,8% deberán repetir el proceso el próximo año. El resto lo hará dentro de cuatro años.
De aquellos docentes que se han evaluado desde 2003, uno deberá abandonar el sistema, debido a que fue declarado insatisfactorio en las tres ocasiones. Este profesor será notificado en los próximos días y recibirá una indemnización máxima de cuatro millones de pesos.
En cuanto a los cinco mil docentes que no se evaluaron, Pilar Romaguera, subsecretaria de Educación, explicó que, aunque están “insatisfactorios”, no se incluyeron en el recuento para no distorsionar los resultados de los evaluados.


Satisfacción en el magisterio
El presidente del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, declaró que “no sólo es majadería, sino también ignorancia” criticar la evaluación porque arrojó buenos resultados. “De esta manera se desmorona la teoría de que los profesores son los principales culpables de los males que aquejan al sistema”. Según el presidente del magisterio, no es posible comparar y juntar en un mismo grupo a los docentes insatisfactorios y a los básicos, debido a que estos últimos sí tienen las competencias mínimas para desarrollar su labor.
Pavez señaló que defenderán a los profesores que no se evaluaron para que no sean mal calificados. En cuanto al docente que fue evaluado mal por tercera vez, comprometió todo su apoyo, señalando que apelarán a la decisión de sacarlo del sistema.
Cuentas no tan alegres sacó Pablo Zalaquett, presidente de la comisión de Educación de la Asociación de Municipalidades. El edil dijo que no existen motivos para tanta alegría, ya que al sumar los profesores básicos con los insuficientes hay un 41% de docentes que son malos o mediocres.
Zalaquett propuso a la asociación y al ministerio revisar el modelo de evaluación “porque a los evaluados como insatisfactorios se les pone un tutor, y algunos vuelven a quedar insatisfactorios o básicos, y sus alumnos han perdido dos años con un profesor que no les ayuda a mejorar”.
En la misma línea, Lisandro Castillo, magíster en educación y docente de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Andrés Bello, califica los resultados como malos, aunque esperables. Para él, es importante crear sistemas de evaluación propios en cada colegio, y enfatizar en el control del 41% que resultó básico e insatisfactorio.
“Las razones de este resultado se pueden resumir en tres elementos: desmotivación o desinterés de los profesores por perfeccionarse, la falta de incentivos para que esto ocurra y la resistencia al cambio y la innovación”.
En cuanto a las modificaciones al instrumento de evaluación, argumentó que es necesario simplificar el portafolio y hacerlo más directo para que los profesores lo entiendan mejor, y que los insatisfactorios hagan clases siempre y cuando se garantice que están bajo una capacitación efectiva.
“El plazo debiera acortarse a dos años, uno con capacitación y, si no se obtienen resultados positivos, o no se ha capacitado, que al segundo año salga del sistema. Hay que ser exigentes con los profesores, porque cuando se es permisivo...los resultados están a la vista”.


¿Qué significan los niveles de desempeño?
Destacado: Sobresale clara y consistentemente con respecto a lo que se espera en el indicador evaluado. Agrega un repertorio de conductas de riqueza pedagógica al indicador.
Competente: Se refiere a un desempeño profesional adecuado en el indicador evaluado, aunque no es excepcional, es un buen desempeño.
Básico: Es un desempeño que cumple con lo esperado, pero ocasionalmente. Existen debilidades que afectan el desempeño pero no son severas ni permanentes.
Insatisfactorio: Es un desempeño que presenta claras debilidades en el indicador evaluado, y éstas afectan significativamente el trabajo docente.

EVALUACIÓN DOCENTE NACIONAL
Al parecer vuelve el tema de la evaluación docente a estar en primera plana. Y al parecer con la misma controversia de siempre. Los reparos de los mismos docentes, por desconfianza en la finalidad de ésta, por el uso que se le vaya a dar y creo, personalmente, por inseguridad en su propio quehacer.
El desempeño de los profesores está condicionado por una serie de factores que obviamente no mejorarán con la evaluación. Pretender mejorar la función docente por la presión de una evaluación, es tan equivocado como querer mejorar la Educación Media cambiando la PAA por un SIES o una PSU o como quieran llamarle.


Uno de los factores fundamentales en el desempeño de los profesores es, a mi parecer la formación profesional que han tenido. Si ésta ha sido en buenas universidades, con experiencia en la formación pedagógica, con buenos académicos, los que, a su vez, fueron profesores en los niveles de educación básica y /o educación media, con una buena formación general y de especialidad, los futuros profesores tendrán la oportunidad de conocer la síntesis teórico-práctica del quehacer pedagógico, en el buen desempeño de sus profesores.
Lógicamente, para que esta semilla de buenos frutos, debe disponer de buena tierra, es decir, los candidatos a profesores, deberán tener las habilidades necesarias para hacer sus propias síntesis y una cultura general que se corresponda con la profesión que desean desarrollar. En la actualidad, cualquier postulante con 450 puntos en la PSU, puede estudiar una pedagogía y aún más, incluso se puede estudiar a distancia, en períodos de tres, dos y hasta en un año! ¿Qué calidad de médico se podría esperar con una formación así?. ¿Tendría pacientes ese médico, si se llegara a saber como fue su formación? . ¿Estaría permitido por el Colegio Médico o por el Ministerio de Salud esa aberración?. Bueno, pero en Educación sucede, está sucediendo hoy día y nadie dice nada. Es el mismo Consejo de Educación Superior el que autoriza, otorgándole autonomía, a universidades que hacen mal uso de ella al formar profesores mediocres y con escasa o ninguna vocación.


Nuestra profesión es percibida como fácil en su preparación, de escasa exigencia académica, que requiere más bien de perseverancia, que de capacidades intelectuales superiores y por si fuera poca la oferta, se ofrece un campo laboral, que aunque paga poco, al menos es de mayor estabilidad que otros, y las envidiables vacaciones de dos meses!, que en estos tiempos ya son un mito en la mayoría de los colegios. ¿ Qué mejor alternativa podría tener alguien que ha sido un alumno de discreto desempeño en la Educación Media, que no dispone de recursos para solventar una carrera más cara y más encima no tiene claro que puede hacer con su futuro?
Si a esto sumamos los desorientadores lineamientos que establece la Reforma, con la incongruencia de las evaluaciones externas tipo SIMCE, es de entender el cúmulo de inseguridad y frustración que inmoviliza al docente que será evaluado.


Comenzar de nuevo. Siempre se puede intentar, nadie dice que es fácil, pero debe ser muy gratificante.
Es cierto que en la actualidad se ha hecho norma un sistema de evaluación en todos o casi todos los ámbitos laborales, pero creo que en el caso de la docencia la supervisión, el control y la evaluación deberían comenzar por las instituciones formadoras de profesores, donde se cautele la excelencia, tanto de los académicos que allí laboran, como de los que pretenden el título de pedagogos. Igualmente deben ser revisadas, analizadas y mejoradas las redes curriculares de la Carrera de Pedagogía, que hoy por hoy son una mezcla de cátedras y talleres con nombres extraños que nadie, ni los docentes que los enseñan, entiende muy bien, por lo tanto cada uno hace lo que le perece pertinente, todo esto producto de un ataque de modernidad que les ha dado a las universidades, loable desde el punto de vista del avance e innovación acorde con los tiempos que deben tener las entidades formadoras, pero que deben ser realizados con absoluta claridad, coherencia, secuencia y responsabilidad histórica que tiene la educación, como agente promotor y favorecedor de valores y trasmisor de cultura y tradición en la sociedad.


El desarrollo de una nación debe provenir del desarrollo de su educación y los cambios en esta deben surgir de necesidades detectadas por la propia sociedad. El sistema debe darse un proceso evaluativo permanente, adecuado a nuestras características sociales, políticas, culturales, creado e implementado por especialistas auténticos y originales capaces de promover cambios significativos por el respeto a su autoridad intelectual y la producción de soluciones emanadas de nuestra experiencia como país y no de modelos extranjeros, que al tiempo de aplicados nos obligan a improvisar cambios que desvirtúan la inspiración original.
Es preocupante que, apenas después de ocho años de iniciada la reforma ya hayan tenido que introducirle cambios a los programas del Primer ciclo de EGB, además de haber revocada la promoción automática de Primero a Segundo básico, cambios que se justifican plenamente pero que llegan tarde, dado que ya son muchos los estudiantes que sufrieron y siguen sufriendo las consecuencias de ambas situaciones que fueron visualizadas mucho antes por muchos simples profesores de aula a los que no se les ha dado espacio para opinar.


Me parecen urgentes los cambios que deben realizarse en las universidades y paralelamente se comience ya con un buen perfeccionamiento de los profesores y la implementación de políticas sociales que favorezcan el desarrollo de niños y jóvenes sanos e inteligentes en ambientes estimulantes y motivadores, que ofrezca reales posibilidades de ingresar a la universidad u otras instituciones de enseñanza superior a quienes terminan sus estudios de Educación Media, dejando así al profesor sólo la responsabilidad de enseñar, que es lo que debe hacer, sin tener que preocuparse por situaciones que actualmente afectan a los estudiantes y que son del ámbito de otros profesionales y que, lejos de poder solucionar el docente, sólo distrae su tiempo y energía.
Sí, es necesaria la evaluación docente. Pero comencemos con una verdadera fiscalización en las universidades formadoras de profesores y de otras profesiones, ya que hasta ahora lo único que se ha hecho es sólo formalidad.
La pregunta es, si de verdad se desea una educación superior de calidad o si se teme que los resultados obliguen a limitar la proliferación de este nuevo negocio que es la educación universitaria privada.

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