Sunday, March 15, 2009

7 estrategias para construir la educación del futuro...

El siguiente es un trabajo de prospectiva en materia de educación, después de analizar las siete estrategias que han combinado en el campo educativo, el autor culmina describiendo el Centro Multitecnológico de educación y capacitación interactiva a distancia como vía para construir la educación del futuro.

Estrategia Nº 1:

DE LOS MODELOS CURRICULARES A LOS PARACURRICULARES.
Mucho se ha hablado, y cada vez con mayor acritud de la insatisfacción que los empresarios expresan sobre la capacidad y calidad de los egresados de las diversas instituciones educativas del país, añadiendo incluso la necesidad que cada empresa tiene de capacitar a dichos egresados, para que puedan realmente brindar una contribución aceptable a la productividad, utilidades o competitividad de ésta. En algunos casos esta brecha se ha convertido en reclamo y disgustos, en otros en paciente espera; las más de las veces, en acciones de capacitación más o menos formales (cursos o instrucciones).
Con demasiada frecuencia estas acciones tampoco son lo efectivo, eficiente o útil que sería deseable. Esto sólo lleva a alargar el periodo de adaptación, o adecuación, de cada empleado.La discusión y los reclamos continúan dejando en el aire la gran pregunta: ¿qué tanto la educación formal (de cualquier nivel educativo que se trate) debería focalizar y garantizar “sola” y “solamente” el dominio de competencias específicas para el trabajo, casi para “cada trabajo”?; y, por otro lado, ¿qué parte de esa función debería estar en manos de la empresa, y cómo hacerlo?
En términos más globales,
¿qué tanto los sistemas escolarizados formales y qué tanto los empresariales deberían contribuir a un mejor posicionamiento de nuestro país en términos de competitividad?,
¿cuál es el rol y responsabilidad de cada uno de estos dos actores sociales en el desarrollo nacional, sectorial, regional, empresarial y personal?
Estas preguntas merecen análisis y compromisos de profundidad; demandan respuestas de alta política, de estrategia nacional, de política pública y de realismo operacional. No podemos, no debemos, en este breve espacio, pretender dar respuestas contundentes, mágicas, subjetivas o descontextualizadas, lo que sí podemos es adelantar planteamientos y estrategias para cada rol, a manera de que, en su conjunto, sea factible alcanzar mayores niveles de competitividad, de competencia y de educación.
¡He ahí nuestro reto personal!Así pues, para fines de este trabajo, consideraremos que la educación corresponde al sector educativo, compuesto tanto por la educación oficial a cargo del Estado como por múltiples instancias educativas del sector privado; todo ello desde los niveles de educación básica hasta los de educación superior. En cambio, la capacitación compete prioritariamente a las empresas y a organismos especializados, públicos o privados, que otorgan y/o comercializan este servicio.
Al primer grupo le denominaremos formalmente como “modelo curricular” y al segundo como “paracurricular”. Tanto las siete estrategias de oro (ésta y las seis siguientes) como el instrumento propuesto en el punto 8, son válidos para ambos modelos.
Desde un acercamiento estructural, la empresa asume, por su propia conveniencia y ventaja competitiva, la responsabilidad de la capacitación, la actualización y la formación permanente de sus empleados. La puede desarrollar e impartir por cuenta propia o puede adquirir para ello los servicios especializados de terceros. Transita, por lo tanto, por la vertiente paracurricular de la formación.

Estrategia Nº 2:

DE LA ENSEÑANZA AL APRENDIZAJE
En tiempos antiguos los esfuerzos de enseñanza estaban estrechamente ligados al aprendizaje; la vida y el trabajo podían depender de ello. Un padre enseñaba a sus hijos a defenderse, a protegerse, a atacar, a sobrevivir, a sembrar, a cosechar, a cazar y a conservar sus alimentos y sus provisiones. Un maestro artesano (carpintero, plomero, etcétera) enseñaba a sus aprendices a medir, pesar, comprar, fabricar, leer, escribir, hacer cálculos, vender y cobrar, todo ello con el triple propósito de contar con ayudantes útiles, de hacerlos competitivos y de contribuir a su transformación de “aprendices” a “maestros”.Más adelante, con la escolarización institucionalizada y la profesionalización (léase especialización) de los maestros de escuela (que ya no son artesanales), los maestros (y por lo tanto las escuelas) se dedicaron exclusivamente a la enseñanza (emisión o repetición de conocimientos), independizándola del aprendizaje (apropiación y aplicación de tales conocimientos).
Esto se agravó con la sostenida búsqueda de sistematizar al máximo los procesos de enseñanza y de evaluación centrada en ésta, más aún ante la extrema dificultad de sistematizar el aprendizaje. Así, la balanza educativa se inclinó paulatinamente del lado de la enseñanza deflacionando el aprendizaje.
Ello provocó que los procesos educativos devinieran fácilmente burocráticos, rígidos y obsoletos, incapaces de responder con la presteza y la agilidad necesarias ante las cambiantes necesidades de aprendizaje que los tiempos presentes y futuros demandan.
Sin embargo, durante los últimos tiempos, ante la velocidad y dimensión de los cambios que afectan tanto el medio laboral como a la vida cotidiana, ante la profundización de la brecha entre necesidades y satisfactores en materia de formación, se han producido avances significativos tanto en materia pedagógica como en la tecnología aplicada a la educación. En ambos casos, se favorece ahora el descentralizamiento de la educación desde su acento en la enseñanza hacia su acento en el aprendizaje. El sujeto sustantivo de la educación es quien aprende, colocando como adjetivos tanto al que enseña como a los instrumentos de enseñanza.
Hoy en día, se prioriza y se instrumenta ya el aprendizaje y, por ello mismo, al “aprendiente”, a quien aprende. De igual manera pudiéramos identificarlo como el “aprehendiente”, aquél que “toma” del saber general aquel saber específico que requiere y lo aprovecha, lo utiliza, lo aplica, lo “aprehende”.
Dentro de esta nueva corriente pedagógica, cabe destacar al menos cuatro grandes vertientes complementarias entre sí:
- Aprendizaje significativo
- Aprendizaje a lo largo de la vida
- Aprendizaje centrado en competencias
- Educación virtual, interactiva y a distancia.
Bajo este enfoque, la capacitación adquiere su verdadera dimensión paracurricular: complementa, actualiza y enriquece de manera más flexible y adaptativa los módulos y componentes curriculares básicos, en buena medida, más tradicionales y rígidos.

Estrategia Nº 3:
DE LOS CONOCIMIENTOS A LAS COMPETENCIAS
Durante el desarrollo intelectual de la humanidad, poco a poco se fue imponiendo el pensamiento racional sobre el intuitivo, la abstracción sobre lo concreto, la lógica matemática sobre la simple aritmética, los procesos deductivos sobre los inductivos, y, finalmente, el método científico. Junto con ello, se fue prefigurando en la educación escolarizada la segmentación artificial de la comprensión de la realidad bajo la forma de disciplinas, materias, epistemas, perdiéndose con demasiada frecuencia el para qué, el sentido del aprendizaje, la visión holística de la realidad representada, la interactividad, complementariedad y sinergia entre partes.
Ello llevó tanto al divorcio entre la realidad y los conocimientos que pretendían comprenderla, como al desmembramiento sistémico de sus partes.Conforme se acendraban las críticas generales a este modelamiento y al acentuamiento acrítico sobre “el saber” identificado sólo con los conocimientos, fueron sobre todo los sectores productivos y empresariales los que clamaron por un cambio radical de paradigma.
En materia laboral, reclamaban al sector educativo su incapacidad para generar los recursos humanos que la empresa y la industria requerían.
Preguntaban: “¿de qué sirve que un egresado (de cualquier nivel educativo) sepa si no es capaz de aplicar ese conocimiento en el trabajo; si no sabe hacer? En múltiples instancias se llegaba a preferir al empleado trabajador que sí sabía hacer aunque no tuviera los conocimientos teóricos de los académicos. Resultaba evidente demandar que los futuros empleados, colaboradores, técnicos y directivos contaran con el binomio: “saber-saber hacer”.
Más adelante, los sectores y teóricos interesados y la propia UNESCO plantean el “saber ser” y, finalmente, el “saber convivir”.
El “saber ser” contempla la visión del hombre como ser integral y complejo;
el “saber convivir” incorpora la ética y los valores de respeto mutuo, de colaboración, de trabajo en equipo y de aceptación de los demás. Bajo este enfoque, cada individuo deberá saber, saber hacer, querer hacer, hacer con los demás, y, finalmente, poder hacer. Este conjunto conforma las denominadas “competencias” y, por lo tanto, específicamente, las “competencias laborales”.
La definición más consensuada de “competencia laboral” se refiere al conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que le permite y asegura a un individuo que puede realizar un trabajo y producir un objeto o un servicio que cumpla con la calidad, las reglas y las normas establecidas (o, más allá: que permite a una institución o empresa asegurar que dicho individuo puede realizar tal trabajo o producir tal objeto o servicio bajo dichas reglas y normas).Así, las competencias representan estadios superiores a los conocimientos, si bien los incluyen y los enriquecen.
Gaviota andina
Estrategia Nº 4:
DE LA EDUCACIÓN TRADICIONAL A LA EDUCACIÓN INTEGRAL
Más allá de los recientes esfuerzos integracionistas en la educación preescolar y en primaria, a partir de la secundaria y de los bachilleratos, los planes y programas de estudio se han venido estructurando e impartiendo por materias, especialidades disciplinarias y secuencias de contenidos desarticulados entre sí. Tanto la búsqueda de profundización en los contenidos como el simplista apego a guías, con demasiada frecuencia desarticuladas, han provocado la pérdida de la visión integral.
Nos preguntamos:
¿Para qué sirve?
¿En qué se aplica?
¿Cómo se entretejen contenidos?
¿Cómo se vinculan con la vida real con el trabajo?, etcétera.
La corriente actual, la formación integral, propone entretejer los contenidos, interconectarlos de manera matricial o celular.Un modelamiento simbólico de lo anterior consistiría en visualizar el proceso de aprendizaje como el entretejido de un telar (en este caso educativo) en donde los hilos sueltos representan secuencias inconexas de contenidos (materias deshilachadas), las cuales aisladas no pudieran conformar una tela, mientras que el entretejido cruzado (horizontal) consolida y asegura la conformación de la tela; en el caso educativo, la consolidación secuenciada de etapas de aprendizaje.
En materia de competencias, a estos ejes horizontales se les denomina “competencias transversales”. A guisa de ejemplo, pudiéramos citar: liderazgo, toma de decisiones, ética, valores, actitudes, relaciones interpersonales, etcétera.

Flamenco chileno
Estrategia Nº 5:

DEL APRENDIZAJE ESCOLARIZADO A LA FORMACION EN ALTERNANCIA
Más grave aún que la falta de integración horizontal entre materias o unidades de aprendizaje, resulta la falta de vinculación entre éstas y la realidad, más allá del currículum y de los muros de la escuela. En el fondo, la razón primordial de ser de la educación se refiere a la generación de una capacidad integral para enfrentar, cohabitar e incluso transformar la realidad. Nos preparamos para saber y poder actuar en la vida real, como parte de la cual se encuentran la familia, la comunidad, el entorno (ecológico, económico y social), el trabajo y el mundo en general.
Tomando nuevamente el ejemplo del telar, la “tela” que deseamos fabricar debe tener una función, una razón de ser, una razón para ser manufacturada, una utilidad predeterminada. Ésta pudiera acercarse más a lo instrumental, a lo operativo, a lo pragmático, a lo ético, a lo estratégico, etcétera. Sin embargo, no podemos olvidar que la producción de la tela en cuestión es consecuencia de la expresión y puesta en práctica de una acción para satisfacer una necesidad o un deseo, ambos términos que a final de cuentas se funden y en ocasiones se confunden.
Ahora bien, ese objetivo, esa función, esa razón de ser, se inscribe dentro de la realidad fuera de la “tela” y, por lo tanto fuera de la escuela. Corresponde al “para que” y no al “como”. Dicha realidad, a diferencia de la escuela y de la estructura educativa, no está conformada por disciplinas, conocimientos, objetos o sujetos aislados. Está conformada como un “todo integral”.
Una de las causales de la brecha que se ha venido observando entre la educación escolar y la actuación de los individuos en la sociedad, quizás de manera más observada en el trabajo, reside precisamente en el hecho que la realidad se conforma como un todo integral, mientras que la escolarización y la profesionalización han sido estructuradas por disciplinas, materias, etcétera.
Esta brecha se amplía vertiginosamente con los fenómenos de desarticulación curricular ya anteriormente descritas y la aceleración e intensificación de los cambios en la realidad (quizás particularmente visible y sensible en los cambios tecnológicos). Ello intensifica también situaciones de exclusión en la sociedad.
Una estrategia que hemos encontrado particularmente efectiva proviene del estrechamiento permanente de los vínculos entre los medios escolarizados y los laborales. Ésta consiste en generar una alternancia interactiva e inteligente entre ambos ámbitos. En esencia se genera un binomio de vinculación reflexiva entre lo que se aprende y lo que se hace, lo que se aprende para hacer y lo que se hace para aprender también.
Así, cada individuo se pregunta y busca respuestas sobre la utilidad, utilización y propósito de lo que aprende durante su actuación escolarizada (o de aprendizaje en general) sea en el salón de clases o en sistemas abiertos, virtuales y a distancia; mientras que busca comprender los fundamentos cognoscitivos y técnicos de lo que hace en la vida real (en el trabajo), con el doble propósito de hacerlo primero bien por haberlo aprendido de manera superficial y de hacerlo mejor por haberlo comprendido de manera profunda y creativa.
En el ámbito laboral la formación en alternancia permite no sólo la reflexión intelectual sobre la práctica desarrollada u observada y la aplicación de la teoría en la práctica, sino también la incorporación de los aprendizajes y las experiencias de terceros en las situaciones y problemas propios.
Estas ventajas son, naturalmente, válidas tanto para acercamientos con propósitos de competencia laboral como para aquéllos que se refieren al aprendizaje general a lo largo de la vida. Es más, esta estrategia fomenta la capacidad de “aprender a aprender” a lo largo de la vida, la “transferibilidad” de las competencias adquiridas y la “no exclusión” por razones de obsolescencia o cambio.
Estrategia Nº 6:
DE LA EDUCACION PRESENCIAL A LA EDUCACION Y CAPACITACION A DISTANCIA
Si bien los enfoques educativos de tiempos remotos acentuaban la educación presencial de tiempo completo, la educación por el ejemplo y reglas impuestas por cada maestro (en esos tiempos no había otra posibilidad), el crecimiento de los grupos de aprendices (aprendientes) asignados a cada maestro (sea por creciente poblacional, o por razones financieras, de control o de normalización), así como la formal institucionalización de la enseñanza, llevaron a los modelos presenciales que hoy imperan, en donde cada maestro enseña con el mayor apego a las reglas posibles, como si vertieran el conocimiento de una jarra llena de ellos a un grupo de vasos vacíos (o solo parcialmente llenos).
Además de lo pedagógicamente erróneo de tal posición, el diseño exageradamente teórico del plan de estudios y la heterogeneidad y número de los alumnos, este enfoque dificultaba la atención personalizada, así como tomar en cuenta las competencias y los conocimientos de partida de la mayor parte de los alumnos, así como sus estilos, dificultades, hábitos, facilidades, y estrategias de aprendizaje.
Aun así, cuando los maestros contaban con las competencias, el tiempo y el interés necesarios, lograban adecuar y adaptar gran parte de sus enseñanzas a las necesidades perceptibles de gran parte de sus alumnos. Esto sólo era posible con maestros extraordinarios y mientras el proceso educativo fuera presencial y flexible, lo cual llevaba un cierto elitismo y atención desigual (inequidad) al alumnado. Para resolver esta situación, se determinó centralizar y controlar los contenidos y los procesos educativos, acentuando nuevamente los fenómenos de exclusión.
Por otra parte, ante el abandono de atención en el que se encontraba la población dispersa geográficamente o la que no disponía del horario en el que se impartía la educación presencial, se hicieron múltiples esfuerzos de educación a distancia, primero con libros, con libros y discos, con cintas o grabaciones y, finalmente, con apoyo en la televisión, en el correo postal y/o en el teléfono. Sin embargo, no ha sido sino hasta los últimos tiempos cuando la metodología pedagógica y las tecnologías de comunicación, multimedia y educación a distancia lograron penetrar las estructuras de la educación formal y atender con calidad aceptable a esa población.
Curiosamente, cuando estas nuevas tecnologías son debidamente conducidas o apoyadas (mediante sistemas de interactividad y tutoreo), llevan esta estrategia educativa a posiciones de atención personalizada que no solamente la distancia dificultaba en su origen.La instrumentación planteada para beneficio de la educación formal bajo un enfoque “curricular” ofreció extraordinarias posibilidades para la capacitación, bajo un enfoque “paracurricular” (fuera del plan formal de estudios). Esto permitió vincular y mejorar las multifacéticas acciones de capacitación que las empresas llevan a cabo o contratan con terceras instancias, dándoles un sentido de prolongación natural de la educación formal a cualquier nivel, mediante secuencias paracurriculares. Ello eleva las competencias de los trabajadores, incrementa su competitividad individual y contribuye a la de la empresa, facilitando incluso el crecimiento de estas competitividades a lo largo de los años por venir también.

Chorlo negro
Estrategia Nº 7: HACIA UN SISTEMA VIRTUAL DE EDUCACION Y CAPACITACION
Mucho se ha dicho y polemizado a favor y en contra del aprovechamiento de los más recientes desarrollos tecnológicos en apoyo a la educación. Diversas argumentaciones se encuentran saturadas de prejuicios, muchos provenientes de tiempos pasados o de anquilosamientos paradigmáticos. Sin embargo, los avances de la tecnología (particularmente la informática) y de sus aplicaciones son enormes. No cabe la menor duda que representan aportes y potencialidades de la mayor importancia, es más, permiten conjugar e incorporar innovaciones y estrategias provenientes de otros ámbitos, como es el caso de la pedagogía.
Tan incorrecto sería rechazar la tecnología sin estudiarla como aceptarla de manera acrítica. Recordemos que hemos sobrepasado ya la sociedad de la información, que nos encontramos en la del conocimiento y que, por razones y justificaciones de naturaleza histórica-cultural, la velocidad de adaptación e innovación en las aulas escolares no han gozado de una dinámica consecuente.
Hacerlo ahora parece implicar apoyarse en la tecnología pertinente. Para ello, sería necesario analizar la conveniencia específica de cada aprendizaje, de apoyarse en medios tecnológicos por sobre los tradicionales. La conveniencia del uso de tales medios no es automática ni puede simplemente apoyarse en la moda.
El uso exclusivo de la tecnología en los procesos educativos no necesariamente representa siempre la mejor opción; en múltiples ocasiones lo conveniente es un sistema mixto entre presencial y virtual (“blended learning”).Sin embargo, en múltiples ocasiones, y bajo condiciones adecuadas, el empleo de la tecnología puede resultar benéfico para el aprendizaje de algunos o de muchos de los alumnos. De ahí la pertinencia de introducir la virtualización tanto en las aulas como en otros muchos sitios de aprendizaje, sean éstos necesariamente distantes o no.
También es cierto que introducir el denominado e-aprendizaje (e-learning) para fines y ámbitos tanto de educación como de capacitación representa una vía privilegiada no únicamente para mejorar la calidad, la efectividad y/o la eficiencia de dichos procesos, sino también para analizarlos, organizarlos, ordenarlos y enriquecerlos con las estrategias pedagógicas tratadas en los puntos anteriores.
Debemos reconocer que aún falta mucho por hacer para nutrir las actividades pedagógicas a través de la red; pero también es cierto que éste es un momento estratégicamente oportuno para comenzar a aprovechar los entornos virtuales a nuestro alcance.
Entre las ventajas que esta estrategia pudiera presentar, caben citar las siguientes:
- Permite reflejar y manipular la realidad de manera más completa, económica e ilustrativa que los medios tradicionales.
- Permite visualizar y explorar facetas de la realidad en forma muy superior al pizarrón, gis, marcador, papel y lápiz.
- Permite aprovechar gran cantidad de información y combinarla con estrategias de aprendizaje que contribuyan al desarrollo de competencias.
- Permite acceder a los procesos y apoyos educativos desde cualquier lugar conectado o conectable a la red.
- Permite múltiples vías de interacción con apoyos virtuales o personales, así como con otros alumnos, profesores o tutores.
- Permite accesibilidad alternativa aun cuando no se cuente con la conectividad necesaria para su conducción integral.
- Permite la continua y automática actualización de los contenidos de aprendizaje, evitando, por lo tanto, su obsolescencia.
- Permite tanto la autoevaluación permanente como la evaluación terminal con fines de certificación.
- Permite el seguimiento puntual e individualizado del avance del aprendizaje.
- Fomenta el autoaprendizaje y, por tanto, la continuidad de éste ante situaciones o motivaciones cambiantes, así como a lo largo de la vida.
- Desarrolla e incrementa el nivel de responsabilidad de los estudiantes por su propio aprendizaje.
Chorlito cordillerano

UN EJEMPLO DE ESTE QUE HACER ES EL “CIMED”,
EL CENTRO MULTITECNOLÓGICO DE EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN
INTERACTIVAS A DISTANCIA

Este Centro ha venido siendo desarrollado en México por el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) con el propósito de contribuir de manera ágil y eficaz a elevar la calidad de la educación y de la capacitación tanto en nuestro país como para otros países latinoamericanos, utilizando como instrumentos estratégicos ambientes virtuales de aprendizaje.

Lo desarrolla actualmente el ILCE por corresponder a su vocación pedagógica, tecnológica y regional, convencidos de que el futuro no sólo puede conocerse sino también construirse.
Derivado de los planteamientos expuestos en los puntos anteriores, en síntesis se busca:
- Desarrollar capacidades y competencias de manera integral y creciente.
- Contribuir al crecimiento de la competitividad laboral y del bienestar individual y colectivo.
- Generar una transformación sistémica en materia de educación y capacitación.
- Proporcionar mecanismos virtuales para formar, evaluar y certificar el aprendizaje integral.
- Contribuir al crecimiento de la competitividad laboral y del bienestar individual y colectivo.
Mediante estos mecanismos se pretende satisfacer la demanda de estudiantes, trabajadores y empresarios. Los primeros requieren: formación integral; desarrollo en competencias escalables; aprender y aprender a aprender, desarrollo laboral y profesional; formación, capacitación y actualización en alternancia.
En cuanto a las empresas éstas requieren: personal competente y competencias escalables; profesionalización y competitividad empresarial; conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que contribuyan a los fines de la empresa.
Para lograrlo, el aprendizaje deberá ser: sólido, útil y adaptable, a lo largo de la vida; vinculatorio entre el saber y el saber hacer, particularmente en materia laboral; aprovechando la tecnología y la reutilización de contenidos para fines diversos.
Para los empresarios es indispensable cerrar la brecha entre lo que se estudia en la escuela o en los foros de capacitación y lo que se hace y debe hacerse en el seno de las empresas.
Por ello, es necesario que los egresados de escuelas, institutos y carreras profesionales, tengan acceso a aprendizajes que eleven sus conocimientos y sus competencias y que estimulen su desarrollo profesional y su competitividad laboral; que los desarrolladores de cursos pudieran utilizar “objetos de aprendizaje” y diversos recursos combinables y reutilizables conforme a requerimientos casuísticos; que cualquier estudiante o capacitando pudiera conformar sus propias rutas de aprendizaje en función de sus ritmos y disponibilidades personales.
Para fines prácticos, en materia de formación las fuentes de los objetos de aprendizaje y sus productos pueden ser multiopcionales: tomemos como ejemplo meramente ilustrativo, lo que sucede con el dinero en los bancos; la procedencia en cuanto a lugar y formato puede ser diversa, (transferencias electrónicas, cajeros automáticos, ventanillas bancarias, transacciones comerciales, etcétera); todo ingresa a un punto común que es el banco y finalmente es extraído o entregado también en diversos formatos, sin importar la forma en que éste ingresó.
En materia de e-aprendizaje (e-learning), es importante poder compartir y reutilizar contenidos, éstos deben estar disponibles para diversas tecnologías de aprendizaje y los modelos que los utilizan deberán propiciar el autoaprendizaje y su actualización permanente. Para ello, todo el sistema deberá apegarse a estándares internacionales. Éstos permiten el intercambio de contenidos, más allá de las fronteras geográficas o hasta lingüísticas; dan larga vida y aprovechamiento multipropósito a los objetos de aprendizaje; reducen los costos de la educación, la capacitación y la formación; permiten una rápida actualización y control, y activan su potencial para el autoaprendizaje y el futuro en general.
Por ello, el CIMED se basa en los estándares SCORM (Modelo referencial internacional de objetos de contenido compartido), el cual naciera de la fusión de los estándares: IMS relacionado con la educación superior y AICC enfocado a la capacitación en y para empresas.
Esta normatividad aceptada simplifica y facilita tanto la generación como el mantenimiento de los contenidos.Gracias a ello, CIMED presenta las siguientes ventajas:
- Es reutilizable; su contenido puede ser liberado y utilizado sin desgaste alguno cuantas veces sea necesario.
- Es accesible; tiene acceso distribuido a múltiples portales y sistemas de administración del aprendizaje (LMS).
- Es ínter operable; es independiente de la plataforma que se utilice.
- Es durable; acepta los cambios tecnológicos sin necesidad de rediseñar, reconfigurar o recodificar.
- Es compartido; permite distribuir los objetos de aprendizaje sin importar las barreras tecnológicas.

Desde el punto de vista organizacional, cada línea operativa (educación, capacitación, formación, etcétera), comprende diversos proyectos y aplicaciones, todos ellos basados en un gran contenedor y administrador de objetos del aprendizaje (LCMS-HIVE), en un administrador de aprendizaje (LMS) y en las bases de datos necesarios para intercambiar información y dar servicios en línea.
El sistema integral está conformado por cuatro grandes capas operativas:
1. Capa de conectividad; que comprende las telecomunicaciones y el Internet.
2. Capa de equipamiento; que comprende las computadoras (“hardware”).
3. Capa de administración; que comprende las aplicaciones (“software”).
4. Capa de Contenidos; que comprende tanto la conceptualización pedagógica y tecnológica, como la generación e integración de los contenidos.

Por último, desde el punto de vista estructural y funcional, el Centro arranca a través de un Portal y opera mediante un gran contenedor que agrupa los cursos por catálogo, al que tienen acceso tanto proveedores de contenido (escuelas, universidades, institutos públicos y privados, desarrolladores, etcétera) como usuarios, sea con apoyo en una evaluación iterativa de competencias o de conocimientos, o por incorporación libre.
En el primero de los casos esto puede permitir evaluaciones y certificaciones; en el segundo, sólo procesos formativos y evaluaciones. Es importante aclarar que, si bien el sistema permite la evaluación, formación y certificación por competencias, sean éstas laborales o no, también permite su operacionalización simplemente por contenidos; ello abre sus posibilidades aplicativas al amplio abanico de disponibilidad de cursos y aprendizajes estructurada ya por contenidos curriculares o de capacitación teórica.
Todo el Centro, tanto para fines evaluativos como para fines de formación o capacitación, puede operar en línea a través de Internet.
Autor: Tomás Miklos - Ingeniero químico, doctor en Ciencias por la Sorbona.
A publicado: Planeación Prospectiva, Planeación Interactiva y Las Decisiones Políticas y dirigido varias obras en colaboración sobre el tema.
Actualmente es investigador del Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa donde desarrolla el programa CIMED.

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