Tuesday, October 28, 2008

SERES QUE NOS HABITAN....

Colonia de Escherichia coli en el intestino humano

Microbiota diversa de bacterias y hongos
Por Libia Herrero Uribe, Universidad de Costa Rica

Mi cuerpo, algo tan mío, tan íntimo, tan absolutamente personal y aun así, no tengo idea de sus maravillosos secretos. Intuyo su perfección por algunos de los placeres que me brinda y su imperfección por las angustias que me causa.

Sabemos tan poco de nuestros cuerpos. Podemos relacionarlo con factores del ambiente, pero no nos imaginamos lo íntimamente interconectados que están con todo lo que nos rodea. Este artículo trata de la relación de nuestros cuerpos con los microbios y como hemos evolucionado a través de la historia.

En realidad, los microbios nos habitan, convivimos con ellos, somos una sola cosa que camina, que vive, y que suspira. Se ha calculado que el cuerpo de una persona adulta está compuesto de alrededor de 1013 (10.000.000.000.000) células humanas, y que los microbios que nos habitan son 1014 (100.000.000.000.000). Es decir, nuestra flora microbiana, que vive en nuestro intestino, nuestra piel y nuestras mucosas es de 10 a 100 veces mayor que nuestras células humanas. Entonces, la pregunta es ¿quién parasita a quién? ¿Quién es quién? A donde está la línea que nos separa? Un todo que vive en el equilibrio dinámico: compitiendo y cooperando al unísono.
Cuando venimos al mundo, nuestro cuerpo debe inmediatamente ser colonizado por los microbios que circulan los aires o que habitan los diferentes rincones del cuerpo de las personas a nuestro alrededor. Por eso, en los últimos años se ha hecho hincapié en la importancia de poner el bebé inmediatamente en los brazos de la madre, ambos desnudos para que la/el bebé se alimente del pecho materno. De esta manera, son los microbios de la madre los que colonizan al bebé y no los microbios que deambulan por los hospitales, donde se concentran aquellos que producen enfermedades.

Frotis Vaginal. Tinción de Gram.

Los microbios de nuestra flora son simplemente otros seres con quienes compartimos este planeta. Igual que nosotros, necesitan un lugar donde vivir y comer, pues su propósito último es el de sobrevivir, de perpetuarse. Por lo tanto, las diferentes partes de nuestro cuerpo le sirven a los diferentes microbios de albergue, y se alimentan de sustancias que nosotros producimos. Algunas bacterias utilizan las sustancias que producen nuestras glándulas sudoríparas y sebáceas a nivel de la piel, produciendo muchos de los olores característicos de los seres humanos. Así la bacteria que habita la piel de los pies, produce el olor típico de esa zona, y el olor característico de ciertos quesos es producido por una bacteria similar a la de los pies.

Los microbios que habitan diferentes zonas del intestino, comparten los alimentos que ingerimos. Entre ellos compiten por alimentos y por espacio, y esta competencia no permite que otros microbios que podrían producir enfermedad se instalen y nos produzcan daño. La flora del intestino nos protege contra microbios capaces de producir enfermedades y puede proveernos de nutrientes, como es el caso de algunas vitaminas.

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