Tuesday, October 28, 2008

LA ERA DEL CONOCIMIENTO (?).....


¿Una foto del espacio profundo enviada por el Hubble?
No, una gota de agua de mar vista al microscopio. En ella se aprecian diferentes tipos de microorganismos distinguibles por las tinciones aplicadas. Los azules son bacterias, los rojos y anaranjados son cianobacterias (procariotas fotosintéticos), llamadas respectivamente Prochlorococcus y Synechococcus, los verdosos, de mayor tamaño, son flagelados fotosintéticos (eucariotas) del tipo Chlamidomonas.

Carlos M. Villalobos V.
Vicerrector de Vida Estudiantil, Universidad de Costa Rica

En un extraordinario ensayo sobre algunas de las certezas científicas de nuestra época, Bill Bryson compara los 4.500 millones de años de historia de la Tierra, con los de un día normal de 24 horas. Muy temprano, a eso de las 4 de la madrugada, aparecen los primeros organismos unicelulares. Estos seres minúsculos gobiernan el planeta durante 16 horas. A las 8 y media de la noche al mar le brotan las primeras plantas. Veinte minutos más tarde aparece la primera medusa rodeada por los enigmas de una fauna que los expertos han bautizado como ediacarana.
Un poco después de las 9 salen nadando los primeros trilobites y una pléyade de primos más grandes. A las 10 de la noche empiezan a echar raíces las plantas sobre la superficie terrestre. 24 minutos después son tantos los bosques que ya el planeta es una zona de residuos carboníferos. Justo entonces las deidades que hicieron los insectos le dieron rienda suelta a la imaginación y a las 11 de la noche, minutos más minutos menos, los dinosaurios llenan de huevos gigantescos el planeta. Durante tres cuartos de hora son los amos y señores de todo esto, pero a las 11 y 41, quizá por la ventura de los meteoritos que cada tres minutos en esta escala lo devastan todo, los gigantes del Jurasic Park desaparecieron.
A las 11:42, segundos más, segundos menos, aparecieron los mamíferos. Y casi a las 11:59, cuando faltaba solamente un minuto y 16 segundos para la media noche, nacimos nosotros. Y henos aquí seguros de ser el centro de todo esto como si siempre hubiéramos estado aquí y como nada hubiera pasado después de Big Bang.
Se calcula que en promedio las especies duran 4 millones de años y, casualmente, justo fue hace 4 millones de años que nos vio nacer la historia de la vida. ¿Estamos entonces en el límite? ¿Somos una especie vieja que se prepara ya para su extinción? ¿Podremos romper el récord de los caracoles primigenios o al menos el de los lagartos o las tortugas?

Tenemos noticia de que más de 5000 tipos de virus diferentes nos asechan y que nuestro cuerpo es el cosmos vivo donde habitan millones de millones de imposibles microseres. Pero no son los virus que de vez en cuanto saltan como piratas sobre nuestras células los que amenazan con volvernos otro fósil más entre los miles de huesos sembrados en algún desierto. La verdad es que los únicos que en este mismo momento estamos a punto de la aniquilación total somos nosotros mismos.

Nos creemos prodigiosamente astutos y por descuido durante años arrojamos al aire toneladas de plomo, incluso sabiendo que era sumamente nocivo y ahora estamos respirando las consecuencias. Por descuido el techo de ozono de nuestra única casa se está cayendo a pedazos y los rayos de la muerte ahora están clavando su lengua en la espalda de los seres vivos. Hemos creído que ser humanista es sinónimo de altos valores de bondad y ética, y no ha habido ningún otro ser tan vilmente asesino y ambicioso como nosotros. Solo el gobierno de Estados Unidos posee tantas y complejas máquinas letales que podría acabar ahora mismo con todo rastro de vida sobre la Tierra y aún así les sobrarían balas y misiles por si resucitáramos todos en busca de venganza

Frente a la ambición descabellada de las trasnacionales y los juegos perversos de los tratados supuestamente libres que comercian con el futuro de los pueblos, uno se pregunta si estaremos listos para salvarnos de nosotros mismos. Frente a la aceleración de las especies desapareciendo antes de cumplir su ciclo, uno se pregunta si el hielo que se desboca hacia nosotros desde las zonas polares nos dará tiempo de salvarnos en el último segundo de esta carrera hacia ninguna parte.

Nunca como ahora se hace necesaria una respuesta que nos ayude a nadar en busca de una orilla. Creo que como universitarias y universitarios de un país que ha andado por los caminos de la negación armamentista, y de la afirmación de la solidaridad social y del desarrollo sostenible, hoy podemos ofrecer respuestas. Podemos hablar de una ética personal, de una ética social, de una ética ecológica. Es una ética de respetos múltiples. De respeto a mí mismo como ser que tiene derecho a una salud integral, de respeto a las creencias, a la cultura de los otros; de respeto profundo a la compleja concatenación que nos une con todos los seres vivos del planeta.
Los encargados de bautizar la historia de la ideas, han denominado a nuestra época como la era del conocimiento. Se refieren, desde luego, a la multiplicación acelerada de oportunidades para trasegar información. Es tan impresionante esta avalancha que el saber se ha convertido en un bien comercial, se ha convertido en un caballo de batalla, en un secreto de caja fuerte que se resguarda con celo militar en los castillos de la ciencia.

En este galope hacia el poder-saber, las universidades ocupan un papel sumamente estratégico. Claro, hay unas que solo saben consumir respuestas enlatadas, pero hay otras, como la Universidad de Costa Rica, que estamos decididamente apostando a la producción del conocimiento, con visión social y democrática.

El Microprograma de la enciclopedia radiofónica: *Ciencia y Tecnología: cosas de todos los días* que trasmite Radio U y que mantiene el sitio Web de la Fundación para el Centro Nacional de la Ciencia y la Tecnología es un atajo necesario en medio de la acumulación del poder-saber, es una ventana para mirar y para mirarnos, para entender y para entendernos. Es un paso más hacia el infinito acertijo las cosas que nos rodean.

Desde 1989 CIENTEC ha venido fomentar la equidad y la potencialidad de las personas por medio del acceso a información relevante y la promoción del aprendizaje en las ciencias y la tecnología. Esta organización cree que todas las personas tienen la capacidad de aprender y mejorar el mundo que les rodea, que la matemática, las ciencias y la tecnología afectan de manera consciente o inconsciente a jóvenes y adultos, que los educadores y los progenitores necesitan apoyo para guiar a los jóvenes en el desarrollo de una actitud crítica y que el aprendizaje agradable, útil y contextualizado motiva y confiere poder al ser humano.

Cómplices.
Estas ideas y la puesta en práctica de acciones que las llevan a cabo nos motivan como universidad a ser cómplices soñadores. Sobre todo porque en medio de temas como astronomía, ambiente y matemática, por citar algunos, se ha colocado una preocupación que compartimos: la equidad.

Hoy hemos llegado al simbólico número de 100 microprogramas. Vale la pena seguir. Quizá después de todo podamos demostrarle a la vida que no cometió un error garrafal en el último delirio del ADN, justo un minuto y 16 segundos antes de la media noche. Quizá aún estemos a tiempo para llegar sanos y salvos al primer minuto de la mañana que sigue.
Boletín CIENTEC, octubre 2008 San José, Costa Rica
Presentación del microprograma N° 100 de la enciclopedia radiofónica.

No comments: